Desde el punto de vista holistico la espiritualidad se vive como una parte integral de la vida, influyendo en la salud física, mental y emocional. Las prácticas holísticas pueden incluir uso de cristales, yoga, reiki, terapia energética y de ángeles.
Y es en esta ultima que me quiero centrar; la terapia con ángeles es una práctica espiritual que se basa en la creencia de que los ángeles, son mensajeros divinos y pueden ofrecer guía, protección y sanación a los seres humanos. Esta práctica ha ganado popularidad en las últimas décadas, especialmente dentro del movimiento de la Nueva Era y en ciertos círculos de espiritualidad moderna. Ahora bien, si entendemos la espiritualidad como la búsqueda de un significado más profundo y una conexión con algo más grande que uno mismo es posible que las personas que viven su espiritualidad de manera consciente sientan la necesidad de comprender el propósito de la vida y encontrar un significado más profundo en sus experiencias y en el mundo que les rodea. Y es aquí donde yo como terapeuta holistica y de angeles les brindo una sensacion de conexión con el universo, la naturaleza, otros seres humanos o un poder superior, como Dios y los ángeles para encontrar esas respuestas.
En resumen, la terapia con ángeles es una práctica espiritual que ofrece un camino para explorar las grandes preguntas de la vida, encontrar propósito y significado, y conectar con algo más allá de lo material. Muchas personas reportan sentir una paz profunda y un sentido de guía después de sesiones de terapia con ángeles y esto se debe a que la espiritualidad puede proporcionar una fuente de fortaleza y resiliencia, ayudando a las personas a enfrentar y superar dificultades y desafíos en la vida. Permitiendoles sentir niveles más altos de bienestar emocional y mental. Adicional fomenta una mayor empatía, compasión y conexión con los demás, mejorando así las relaciones interpersonales.
Mi nombre es Alejandra Ariza Alarcón, y desde los 8 años he sentido una conexión especial con Dios y mis ángeles. A esa edad, por supuesto, no era consciente del don que Dios me había concedido; mis preocupaciones se limitaban a jugar y obtener buenas calificaciones en colegio. Sin embargo, al crecer y enfrentarme a los cuestionamientos y crisis del día a día, esa conexión se hizo más evidente.
Fue en un momento de crisis cuando, con el amor y apoyo incondicional de mi familia, recibí uno de los mejores regalos de mi vida: un fin de semana con mis ángeles. Durante ese tiempo, decidí abrirme a los mensajes que mis ángeles tenían para mí, revelándome todo lo que necesitaba sanar en mi niña interior para que mi energía como mujer adulta pudiera fluir y alcanzar los resultados que anhelaba. Pero la revelación no terminó ahí; también descubrí conscientemente mi don y tuve la valentía de experimentarlo, conocerlo y disfrutarlo.
Desde entonces, han pasado 12 años, durante los cuales he compartido este regalo con el mundo entero. A través de la terapia con ángeles, he impactado la vida de más de 600 personas, canalizando mensajes de los ángeles para cada uno de mis pacientes y acompañándolos en sus procesos de transformación para lograr los cambios necesarios en sus vidas.
Creo profundamente que cada uno de nosotros puede comunicarse con sus ángeles, y no necesitamos intermediarios permanentes para fortalecer y disfrutar nuestra relación con los mensajeros de Dios.
Seguramente te estarás preguntando, ¿cómo lo hago? Cada vez que me pongo en disposición de conectarme en terapia con la energía de una persona y sus situaciones de vida, siento que me convierto en una herramienta de Dios. Mi cuerpo y mente se disponen a ver, sentir, conocer y, algunas veces, escuchar todo lo que mi paciente debe entender y analizar para encontrar la respuesta a sus cuestionamientos. Siempre he invitado a las personas a experimentar la comunicación con los ángeles porque, indudablemente, es única. En toda mi experiencia, jamás he tenido una terapia igual a otra, y siempre ha sido la respuesta para enriquecer la vida de las personas, promoviendo el bienestar emocional, mental y físico.
Puedo decir que tanto profesional como personalmente, he tenido mis propios aprendizajes. Crecí bajo un modelo social que define el éxito como estudiar, convertirse en profesional, casarse, tener hijos y tener un buen empleo. Según este modelo, me considero exitosa: he construido mi propia familia, he cumplido uno de mis grandes sueños de vida al ser madre, soy profesional y he ocupado buenos cargos, específicamente en el sector financiero.
Sin embargo, no quise conformarme con este modelo de vida social. Decidí crear y vivir mi propio modelo, donde mi mejor decisión ha sido vivir plenamente, disfrutar cada momento y compartir mi misión de vida. Esta misión se centra en la conexión con Dios y los ángeles y el servicio a los demás.